La adicción: ¿qué es?

La adicción se puede definir de varias formas. Para Addiction Suisse, se trata de una pérdida prolongada de control sobre el consumo de una sustancia psicoactiva o sobre la práctica de una actividad (como los juegos de azar y de dinero o los videojuegos, por ejemplo). La adicción provoca sufrimiento psicológico, e incluso físico, conlleva una pérdida de autonomía y altera, en mayor o menor medida, la capacidad para desenvolverse en el día a día, tanto a nivel personal como social.

El consumo de una sustancia psicoactiva o la práctica de una actividad se sitúa en un continuo: por un lado, el consumo no problemático; por otro, la adicción. Entre ambos extremos se encuentra el consumo problemático, que puede tener repercusiones, de diversa intensidad, en la salud mental y física, las relaciones interpersonales y otros aspectos fundamentales de la vida cotidiana. Cuando el consumo problemático alcanza cierta intensidad, se pueden cumplir los criterios de adicción.

El consumo de una sustancia o la práctica de una actividad no tiene por qué convertirse en un consumo problemático, y este tampoco tiene por qué llevar a la adicción. Además, la adicción solo se puede diagnosticar basándose en criterios clínicos que cuenten con un consenso internacional (CIM-11).

La adicción y la dependencia física son dos conceptos distintos, y es importante diferenciarlos. En el caso de las adicciones relacionadas con la práctica de actividades (lo que se conoce como «adicciones conductuales»), no se usa el término «dependencia física», ya que, según lo que sabemos ahora, las características fisiológicas de la dependencia física (tolerancia, abstinencia) no se aplican a estos trastornos.

Adicción frente a dependencia física: ¿qué diferencias hay?

Se habla de adicción cuando hay una pérdida de control prolongada sobre el consumo de una sustancia psicoactiva o la práctica de una actividad. Uno de los síntomas que caracteriza a la adicción es el «craving», que se define como un impulso o un deseo intenso / irrefrenable de repetir la conducta adictiva.

Se habla de dependencia física cuando el organismo se adapta fisiológicamente al consumo habitual de una sustancia psicoactiva. Esta adaptación tiene dos características: la tolerancia y la abstinencia. La tolerancia aparece durante el consumo: se necesitan dosis cada vez más altas para conseguir el mismo efecto inicial. El síndrome de abstinencia, por su parte, se produce al dejar de consumir la sustancia o al reducir su consumo. Consiste en un conjunto de síntomas tanto físicos (dolores, náuseas) como psíquicos (irritabilidad, ansiedad, trastornos del sueño), cuya gravedad varía.

Así pues, la dependencia física es uno de los síntomas más frecuentes que aparecen durante el proceso que conduce a la adicción. Por el contrario, la dependencia física no tiene por qué ir acompañada necesariamente de una adicción.

Adicción y nicotina

La nicotina es una sustancia muy adictiva y su consumo puede provocar rápidamente una adicción. Dependiendo de la intensidad, este consumo se sitúa en distintos puntos del continuo entre el consumo no problemático, el consumo problemático y la adicción, con repercusiones más o menos marcadas en la salud mental y física, las relaciones interpersonales y otras facetas de la vida cotidiana.

La nicotina actúa sobre el cerebro activando el sistema de recompensa. Además, provoca dependencia física: cuando se consume de forma habitual, se desarrolla tolerancia y la persona que la consume necesita dosis cada vez más altas para sentir el mismo efecto que con la primera dosis.

Después de consumirla, el nivel de nicotina baja rápidamente y el síndrome de abstinencia vuelve a aparecer en unas horas. La siguiente dosis alivia entonces de inmediato los síntomas. Esta sensación de alivio se suele interpretar como un efecto relajante propio de la nicotina. En realidad, solo calma el malestar que ella misma ha provocado. Es este mecanismo el que alimenta la creencia de que «relaja» o «ayuda a gestionar el estrés».

Abstinencia de la nicotina

La nicotina del tabaco se elimina casi por completo del cuerpo al cabo de 24 horas. Durante la abstinencia, aparecen algunos síntomas que luego van desapareciendo poco a poco: deseo intenso / irrefrenable de fumar, ansiedad, estado de ánimo depresivo, dificultades para concentrarte, irritabilidad, inquietud, aumento del apetito y problemas para dormir. Su presencia e intensidad varían según cada persona.

También pueden aparecer otros síntomas, secundarios a la abstinencia, como temblores, molestias gastrointestinales o dolor de garganta.

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